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Reseña Histórica del Partido
Demócrata Cristiano |
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El 26 de octubre 1960, después de un golpe de estado
contra el presidente José María Lemus, se conformó
una Junta de Gobierno constituida por renombrados
profesionales, militares y ciudadanos que reconocían
la necesidad histórica de cambios estructurales en
nuestra sociedad.
Los miembros de la Junta expresaron que formarían
parte del gobierno, con la finalidad de servir de
garantía a la realización de un proceso electoral
libre, donde todos los partidos políticos resultaren
ganadores en dichos comicios.
Para entonces, ya existían varios movimientos
sociales y políticos que estaban estudiando algunos
principios doctrinarios muy ligados ideológicamente
a la Democracia Cristiana.
Entre estos grupos se pueden mencionar en primer
lugar los que estaban analizando la doctrina social
de la iglesia, en segundo lugar el grupo de Acción
Católica de Universitarios Salvadoreños ACUS, en
tercer lugar la Unión Nacional de Obreros Católicos
UNOC; esta ultima patrocinada por la Iglesia; y en
cuarto lugar un grupo político que estaba estudiando
las distintas alternativas ideológicas y políticas
que se estaban desarrollando en el mundo.
Dentro de las nuevas ideas que se plantean a nivel
mundial, se consideraba que la Democracia Cristiana
era la solución mas adecuada para El Salvador. Estos
grupos políticos se contactaron con países de
América del Sur buscando mayor información, ya que
se sabía de la existencia y protagonismo de la
Democracia Cristiana en países como Chile, Venezuela
y Perú.
En respuesta recibieron libros y discursos sobre el
pensamiento de importantes líderes Demócratas
Cristianos, tales como Eduardo Frei, Cornejo Chavez,
Rafael Caldera y Domiro Tomic de los cuales se fue
estructurando dicho pensamiento en El Salvador.
A raíz de estos contactos surgió una serie de
reuniones con los fundadores de la Democracia
Cristiana, destacados ciudadanos en la vida publica,
tales como el Dr. José Vicente Vilanova y el Dr.
Guillermo Manuel Ungo (padre); se incorpora también
el Ingeniero José Napoleon Duarte, entonces
Presidente de los Boy Scouts y fundador del Club
20-30, quien en la reunión donde se da lectura a la
Carta de Principios, tuvo una excelente intervención
que causó gran impacto y admiración, la cual comenzó
de esta manera "En este país hemos estado con los
brazos cruzados"....
En el año de 1960, se nombra el Comité Organizador
del Partido Demócrata Cristiano, posteriormente, los
miembros de este Comité se presentan al Consejo
Central de Elecciones, para conocer sobre los
requisitos estipulados para fundar un partido
político.
A partir de ese momento, se realizó una serie de
reuniones en un antiguo hotel, ubicado en el centro
de San Salvador, Hotel Internacional, en donde se
discutió la Carta de Principios, los estatutos, el
nombre y el símbolo del partido.
Con respecto a este último, se tomó la trascendental
decisión de optar por el pescadito por ser el
símbolo de los primeros cristianos de nuestra
historia.
Todas estas acciones dieron lugar a que el 25 de
noviembre de 1960, se constituyera el Partido
Demócrata Cristiano de El Salvador, firmándose el
acta de fundación en reunión sostenida en el Colegio
Panamericano "Francisco Gavidia", situado entre la
6ª.Calle Oriente y 10ª. Avenida sur.
En esta acta constitutiva se acuerda escoger el
color verde oscuro y pescado como distintivos de la
nueva institución política, cuyo impacto en la
dinámica de nuestra sociedad, representa una de las
páginas mas gloriosas de El Salvador.
Declaración de Principios del
Partido Demócrata Cristiano
Persona Humana:
Creemos en la dignidad de la persona humana, en sus
derechos inalienables y en su destino trascendente.
Por ello, repudiamos por igual la explotación del
hombre por el hombre en la sociedad liberal
capitalista, y la liquidación brutal de la libertad
humana por el Estado absoluto y totalitario .
Familia:
Creemos en la familia rectamente constituida por ser
una institución natural y organismo primario de la
sociedad liberal desintegrado por el egoismo, la
miseria, el vicio y la explotación y condenamos
enérgicamente la destrucción de la familia por el
Estado comunista que quiere los hijos para si y los
arranca de su medio natural que es el hogar.
Queremos la protección del Estado a la familia, en
especial al derecho de los padres a determinar la
educación de los hijos y el de los hijos a disponer
de un hogar estable, que es su medio natural de
desarrollo.
Sociedad:
Creemos que el hombre está naturalmente destinado a
vivir en sociedad, porque solo en la sociedad puede
dar satisfacción a sus necesidades y, aspiraciones
de perfectibilidad material y moral. Ni la sociedad
puede existir sin individuos que la compongan, ni
éstos pueden desarrollar su vida y su personalidad
fuera del medio social. En consecuencia, negamos la
postergación del individuo a una sociedad
todopoderosa, que lo convierta en simple número y
ahogue su personalidad, pero, con igual fuerza,
negamos el exagerado individualismo, que vuelve la
espalda al bien común, para sólo atender la
satisfacción de los interes particulares.
Estado:
Sostenemos que el Estado es un instrumento para
lograr el bien común, por lo que debe respetar los
derechos del hombre y auspiciar y dirigir la
iniciativa privada sin asfixiarla. Rechazamos
consecuentemente, el Estado abstencionista de los
liberales, lo mismo que el Estado socialista, amo y
patrono absoluto, dueño de vidas, libertad y riqueza.
No compartimos el criterio de quienes imaginan el
Estado ideal como un simple Estado gendarme cuya
misión es cuidar el orden interno y vigilar la
integridad de las fronteras. El Estado debe no sólo
administrar su patriotismo con cordura y amplio
criterio geográfico, sino también orientar toda la
economía nacional y promover su desarrollo, en tanto
no existan instituciones socioeconómicas que puedan
encargarse eficazmente de esta tarea.
Educación:
La educación de la prole es derecho primario de la
familia. -El Estado, llamado a proteger a la familia,
tiene por ello a la educación como una de sus
atribuciones especiales. La Democracia Cristiana sin
desconocer la acción tutelar del Estado sobre la
enseñanza, sostiene el derecho de los padres de
familia a decidir la educación de sus hijos. La
Democracia Cristiana lucha por desarraigar el
analfabetismo que constituye uno de los más graves
problemas sociales que confronta El Salvador, ya que
impide a un gran sector de la población alcanzar
niveles de vida compatibles con la dignidad de la
persona humana y es el más serio obstáculo para el
ejercicio de la Democracia y la realización de la
justicia social.
Propiedad:
Sostenemos que la propiedad privada es conforme con
la naturaleza y dignidad de la persona humana y
constituye el justo premio al trabajo honesto y
esforzado del hombre; por esta razón repudiamos al
comunismo destructor que niega al hombre de trabajo
el derecho de adquirir con su salario la propiedad
sobre la tierra y los otros medios de producción. La
Democracia Cristiana está, por ello, francamente por
la empresa privada, esto es, por aquélla que
satisface los legítimos derechos del trabajo y en la
que existe propiedad privada de los medios de
producción, iniciativa, particular para la
conducción de los negocios, riesgos para quienes
suministran capital, percepción de la utilidad que
corresponda a la obra productora y al riesgo. Al
mismo tiempo sostenemos que la propiedad privada
carece de sentido si no se emplea en función social,
es decir, que no solamente ha de estar al servicio
del propietario particular, sino que éste tiene la
grave obligación de emplearla en provecho de la
colectividad.
Creemos que la propiedad tiene la función de
asegurar la verdadera libertad humana, la cual
integralmente considerada no basta que sea política,
sino que ha de ser, a la vez, económica o sea
destinada a permitir el desarrollo personal,
familiar y cultural de todos los hombres. Acordes
con este principio, sostenemos que la difusión de la
propiedad esta llamada a construir una de las
soluciones más importantes del problema social de
nuestros días; la solución de este problema no se
encuentra en rebajar a las clases superiores al
nivel de inferiores, sino en elevar a éstas a un
nivel justo y humano.
Ni Reaccionarios ni Comunistas:
La Democracia Cristiana no es una trasacción entre
el Capitalismo y el Comunismo, sino una solución
distinta de las dos. No pretende construir su propia
ideología con fragmentos prestados de uno u otro
sistema; se funda en sus propios principios y en sus
propias verdades y ofrece por eso al mundo, algo que
los otros sectores extremos del pensmiento político
no pueden ofrecer.
Ideología Auténtica:
Cuando hablamos de la primacía del espíritu no
pretendemos desconocer los derechos de la materia,
cuando hablamos de la redención de la familia,
sabemos que es una utopía, si no podemos hacer que
la morada del hogar sea decorosa y cómoda para que
pueda vivir dignamente el núcleo familiar, cuando
hablamos de la dignidad de la personas humana, no
podemos pensar ya que es compatible con la miseria y
con el hambre a que está sometida la inmensa mayoría
de nuestros hermanos; y cuando hablamos de la
Libertad, la estamos defendiendo como un valor
esencial y absoluto y por eso, estamos dispuestos a
luchar, no sólo para que seamos libres nosotros,
sino también para que sean libres todos los hombres;
libres de pensar, libres de sentir, libres de
expresar sus sentimientos, de elevar su corazón a
Dios. |
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